Valentin Sánchez-Camacho

11 / 11 / 15 Publicado por:  |  Entrevistas, Noticias

Grupo Ambuibérica trasladó recientemente su Centro Móvil de Formación a la capital Ciudad Real. En el autobús-aula se impartieron 19 cursos de Primeros Auxilios a 530 alumnos durante tres días, en una iniciativa pionera en España en el sector. Los cursos se realizaron el 6, 7 y 8 de octubre y Valentín Sánchez-Camacho, Técnico en… Leer más »

Grupo Ambuibérica trasladó recientemente su Centro Móvil de Formación a la capital Ciudad Real. En el autobús-aula se impartieron 19 cursos de Primeros Auxilios a 530 alumnos durante tres días, en una iniciativa pionera en España en el sector. Los cursos se realizaron el 6, 7 y 8 de octubre y Valentín Sánchez-Camacho, Técnico en Emergencias Sanitarias y conductor de UVI móvil de Grupo Ambuibérica, fue uno de los instructores del curso. Hemos hablado con él sobre el cursillo y también sobre una actuación no prevista en el programa: una emergencia real en un campo de fútbol próximo, que fue atendida por los propios instructores, con un final feliz. P: Dinos algo sobre ti, sobre tu formación… ¿Cuánto tiempo llevas en el mundo del transporte sanitario? R: Soy técnico especialista en mecánica y electricidad del automóvil (FP2 automoción) y tengo la Formación Profesional de grado medio de técnico de emergencias sanitarias. Llevo en este mundo desde enero del 2003, casi trece años, En cuanto a la formación no reglada, soy socorrista acuático y tengo otros cursos que vamos realizando dentro de nuestro sector para la ampliación de conocimientos, mejora de habilidades y destrezas para realizar nuestro trabajo. P: ¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo? R: La respuesta a esta pregunta es más fácil sentirla, que explicarla. Me gusta casi todo. Me gusta que no hay dos días iguales, ni dos pacientes iguales; que estés haciendo lo que estés haciendo, nunca sabes dónde estarás dos minutos más tarde ni que lo sucederá dónde vayas. Me gusta la gran diversidad de situaciones a las que nos enfrentamos, cada una con sus riesgos, en mayor o menor medida; me gusta el trabajo en equipo, tan necesario en la emergencia extra-hospitalaria; me gusta cuando hacemos lo que hay que hacer y cómo hay que hacerlo; me gusta cuando las cosas salen bien y el resultado es el esperado. Y, sobre todo, lo que más me gusta es ayudar a quien nos necesita; sin lugar a dudas, esto último es lo que más me gusta. P: ¿Qué es lo más complicado en tu actividad? R: Enfrentarte a las situaciones en las que tú no tienes el control sobre ellas y no está en tu mano poder solucionarlas; no puedes hacer nada, o casi nada, dependes de terceras personas, de múltiples factores o incluso de la suerte… Y lo más complicado, con diferencia, es cuando empatizas demasiado con el paciente o con los familiares, estás junto a ellos en situaciones graves o muy graves. Cuando, pese a qué hemos hecho todo lo que teníamos que hacer, el resultado no es el esperado; cuando el diagnóstico es muy malo y el pronóstico aún peor y, si además es alguien joven, un niño… ¡Créeme que llegas a sentir parte de su dolor! Sientes mucha pena, una opresión en el pecho: por el paciente, por los familiares, por todo… Aunque estemos manejando estas situaciones con relativa frecuencia, aunque los cursos de psicología te enseñan y preparan para afrontarlas y son de tremenda ayuda, hay un factor clave que es incuestionable. A veces, es difícil controlar lo que sentimos; somos humanos. P: ¿Cómo transcurren las emergencias en Ciudad Real? ¿Cuáles son las situaciones más habituales? R: Ciudad Real es una ciudad relativamente tranquila. Por supuesto, tenemos asistencias complicadas, pero también tenemos muchas otras que no lo son tanto. Muchas son patologías habituales cuyo manejo es más sencillo por presentarse este tipo de pacientes con asiduidad. Así, los pacientes con patología cardiaca, mayoritariamente de origen coronario, accidentes cerebrovasculares, problemas respiratorios… Y menos frecuentes los accidentes de tráfico, laborales, parada cardiorespiratoria, agresiones, intentos de autolisis… MÁS FORMACIÓN EN PRIMEROS AUXILIOS P: Hablemos de Primeros Auxilios: ¿Crees que su formación es suficientemente valorada? R: Creo firmemente que debería potenciarse muchísimo más la formación en primeros auxilios, en muy diversos ámbitos: colegios, institutos, universidades, para obtener el permiso de conducir, en determinados sectores como fuerzas y cuerpos de seguridad, vigilantes, azafatas, entrenadores, etc. En mi humilde opinión, creo que todo el mundo, de una manera u otra, debería adquirir conocimientos en primeros auxilios… La gente debería concienciarse de que es mucho lo que pueden llegar hacer por alguien con adquirir unos conocimientos básicos en primeros auxilios. Por poner algún ejemplo, ante un atragantamiento completo, o ante una PCR, si hay alguien con conocimientos en primeros auxilios y los pone en práctica, puede suponer la diferencia entre la vida o la muerte de una persona, que podría ser su madre o su hijo. Así de importantes son los primeros auxilios. P: Recientemente, has participado como instructor en los cursos que ha impartido Fundación Ambuibérica en Ciudad Real: ¿Objetivo cumplido? R: La valoración es muy positiva. La impartimos un equipo de instructores y el buen hacer y la impecable labor de todos y cada uno de mis compañeros han ofrecido unos resultados extraordinarios. La formación llegó a 530 alumnos: todos pasaron por la clase teórica en el aula móvil, por la explicación detallada de nuestro recurso más avanzado (UVI móvil) y, por supuesto, por la clase práctica en instalaciones deportivas, para practicar todo lo que habían aprendido en el aula. Se les enseñó primeros auxilios: desde el manejo de una epistaxis, picaduras o una quemadura leve, hasta una situación de verdadera emergencia vital, como una obstrucción de vía aérea completa o la situación más grave que se pueden encontrar, un paciente en parada cardiorespiratoria. Se les enseñó lo que deben hacer en estos casos, todo el procedimiento a seguir y entrenaron la reanimación cardiopulmonar. P: Y los alumnos, ¿cómo lo han valorado? R: Salieron todos tremendamente concienciados de la importancia de sus acciones. De que ellos tienen mucho que hacer como ciudadanos hasta que llegamos los sistemas de emergencias. Si ellos presencian una situación emergente como las antes descritas y no hacen nada, puede ser tarde para cuando los sistemas de emergencias lleguemos. Esta es la pura realidad; de ahí la importancia de que, quien presencie una de estas situaciones, tiene que intervenir rápidamente, tal y como le hemos enseñado. Todos han quedado contentos, muy contentos, con la formación impartida en estas jornadas. ¡Con que tan sólo un alumno de los 530 que se han formado consiguiera que una persona en algún momento “salga adelante” gracias a lo que ha aprendido, todo nuestro esfuerzo habrá merecido la pena! P: ¿Algo que te sorprendiera durante los cursos? R: Hubo algo que me sorprendió mucho en el proceso de formación de los niños. Entre las cosas que se les enseña está la llamada de emergencia al 112. Me sorprendió muchísimo que un alto porcentaje de los niños no supieran la dirección dónde vivían; otros, sabían la calle pero no el número; otros, la calle y el número, pero no el piso. Dada la importancia de conocer la dirección completa del domicilio donde viven, se les puso eso de tarea, con la colaboración de sus profesores, que también quedaron sorprendidos ante el desconocimiento. UNA EMERGENCIA IMPREVISTA P: Durante los cursos, y sin relación con estos, se produjo una emergencia inesperada… R: Sí, así es… Una de las tardes estábamos formando a jugadores y preparadores en las escuelas deportivas del fútbol base de Ciudad Real. En medio del curso vinieron corriendo a pedirnos ayuda: un niño se había roto un brazo en un campo de fútbol, muy cerca de donde estábamos nosotros. Como es lógico, detuvimos la formación, y nos dirigimos al lugar contando con la dotación material de la UVI móvil de reserva, que teníamos allí como apoyo para realizar la formación. Llegamos en 30 segundos y nos encontramos a un niño de 11 años que presentaba fractura cerrada, completa y con desplazamiento del primer tercio distal del cúbito y radio del brazo izquierdo. Muy aparatosa. No tenía compromiso hemodinámico, así que decidimos inmovilizar con una férula de vacío. Solicitamos un recurso a CCU 112 y en ese momento estaban todos ocupados, alejados de nuestra posición. P: ¿Qué hicisteis? R: Estábamos varios técnicos de emergencias y hablamos con la madre, que había llegado muy asustada. Se le explicó todo, que estábamos fuera de servicio, dando formación, y que nos habían solicitado para atender a su hijo. Como teníamos una UVI móvil a nuestra disposición, valorando todas las opciones que teníamos, decidimos realizar el trasladado nosotros mismos, sin demorarnos ni un solo minuto más. Todo salió bien. En pocos minutos, el niño estaba atendido en el hospital. La madre quedó tremendamente agradecida porque dejamos la formación y atendimos a su hijo; igualmente agradecido el padre del niño, que resulto que era un trabajador del Hospital General de Ciudad Real. Exceptuando la mala suerte de la acción que llevó al niño a esta situación, nosotros también terminamos contentos: se nos necesitó y allí estuvimos, para hacer lo que teníamos que hacer.