15 / 01 / 14 Publicado por:  |  Ambuibérica Nacional, Noticias

El pasado mes de diciembre, la Escuela Cántabra de Conducción impartió dos cursos de conducción a trabajadores de Grupo Ambuibérica, con la finalidad de perfeccionar su conducción. Incluimos este tipo de acciones formativas dentro de los planes anuales de formación en materia de prevención de riesgos laborales, puesto que mejorar las capacidades de los técnicos… Leer más »

El pasado mes de diciembre, la Escuela Cántabra de Conducción impartió dos cursos de conducción a trabajadores de Grupo Ambuibérica, con la finalidad de perfeccionar su conducción. Incluimos este tipo de acciones formativas dentro de los planes anuales de formación en materia de prevención de riesgos laborales, puesto que mejorar las capacidades de los técnicos en situaciones que requieren un manejo del vehículo de manera brusca, con exceso de velocidad, en condiciones climatológicas adversas, etc. ayuda a evitar y a reducir los accidentes de tráfico.   Capi Saiz, instructor de la Escuela Cántabra de Conducción, nos explica de primera mano las características y el objetivo de los cursos.   P: ¿En qué han consistido los cursos impartidos a los conductores de Ambuibérica? R: Cada conductor ha asistido a dos jornadas de 8 horas cada una, con una parte teórica y otra, práctica. En primer lugar, hemos abordado las clases teóricas, en las que se han tratado cuestiones como la legislación vigente y la nueva Ley de Seguridad Vial, los conceptos de seguridad activa y pasiva y los elementos que la componen, y las técnicas y procedimiento de la conducción.   P: ¿Y cómo han sido las clases prácticas? R: Hemos desarrollado las clases prácticas en pista, con ejercicios de slalom, prácticas de frenada de emergencia, con y sin ABS, simétrica y asimétrica, práctica de frenada en superficie deslizante, conducción sobre patines en el eje trasero para aprender a corregir el sobreviraje y ejercicios en marcha atrás de escuadra, cambio de carril y slalom. También hemos realizado clases prácticas en carretera, conducción en autovía, con sus entradas y salidas, y conducción en carreteras de montaña y comarcales.   P: ¿Cuáles son los riesgos a los que se enfrenta un conductor de transporte sanitario? R: La primera de las dificultades es el propio manejo de vehículos, que son muy altos y con mucho peso, lo que requiere de una conducción suave y precisa. Por otro lado, existe el riesgo en torno al nivel emocional y de concentración del conductor, ya que, dependiendo del tipo de traslado, los niveles de tensión y de estrés hacen que, en ocasiones, los conductores puedan tomar decisiones incorrectas.   P: ¿Cómo se evita la pérdida de concentración durante la conducción? R: Es imprescindible mantener una buena posición en el puesto de conducción, con las dos manos en el volante situadas de forma correcta; ese es el mejor punto de partida. También el hecho de haber descansado correctamente, mantener una buena forma física, procurar evitar los ruidos excesivos y las conversaciones, así como saber descubrir los síntomas de fatiga son claves a la hora de mantener un grado de concentración aceptable.   P: La mejora de la formación en conducción redunda en una mejor atención a los pacientes… R: Sí. La formación se traduce directamente en la calidad del traslado del paciente. Si conseguimos perfeccionar nuestra técnica en la conducción, conseguiremos ser mucho más suaves con el manejo de los pesos en todas las órdenes que le demos al vehículo, tanto al frenar, acelerar o girar, consiguiendo, además, que el paciente no sufra mareos ni movimientos bruscos que hagan de su traslado una tortura. Además, conseguiremos que nuestro vehículo tenga un menor desgaste de neumáticos, frenos y amortiguadores, con un menor consumo de combustible.