02 / 03 / 17 Publicado por:  |  General, Noticias

La empatía es una de las intervenciones más importantes y necesarias que los técnicos sanitarios podemos realizar en nuestra labor cuando acompañamos a personas en situaciones de crisis. Empatía es percibir el marco interno del otro, su realidad emocional, como si el nosotros fuéramos la otra persona. Esta definición, atribuida a Carl Rogers pone el… Leer más »

La empatía es una de las intervenciones más importantes y necesarias que los técnicos sanitarios podemos realizar en nuestra labor cuando acompañamos a personas en situaciones de crisis. Empatía es percibir el marco interno del otro, su realidad emocional, como si el nosotros fuéramos la otra persona. Esta definición, atribuida a Carl Rogers pone el énfasis en el "COMO SI". Si los técnicos sanitarios nos pusiéramos totalmente en la otra persona, nos conectáramos con ella, su dolor y vivencia, dejando de estar centrados también en nosotros, estaríamos ante un extremo y un exceso de simpatía. Sería como sentir al otro como un amigo o un familiar, sin distancia y dejando que sus emociones nos inunden. Este lugar extremo no es adecuado en una intervención de emergencia, ya que nos llevaría a llorar con el que llora, sufrir con el que sufre y no permite ese espacio que habilita el poder intervenir en la situación de emergencia, acompañar y ser de utilidad al otro. En el otro extremo de la ausencia de empatía, tenemos la antipatía, un lugar de no vibrar ni ser capaz de entender al otro y sólo estar en contacto con uno mismo. Este lugar tampoco es adecuado para un Técnica de Emergencia Sanitario, trabajamos con personas y la relación con el paciente no es simétrica, ser TES es un lugar de un cierto poder y por tanto conlleva una responsabilidad con el paciente en una relación que no es de igual a igual, al menos en la tarea. ¿Qué nos queda? Pues este COMO SI, un lugar que no está en los extremos, más bien en la escala de grises donde poder escuchar al paciente y A LA VEZ escucharnos nosotros mismos. Dejarse sentir el dolor del otro SIN PERDER el centro propio ni dejarse arrastrar totalmente por la vivencia del paciente. De esta forma, tenemos energía para la intervención intervenir en la emergencia, para poder escuchar y escucharnos y no se nos quedan tan pegados los asuntos en el trabajo. Las personas a las que atendemos necesitan un acompañante de piel y corazón caliente, necesitan que la intervención tenga una cierta calidez y que sea empática y cercana. Los pacientes suelen estar en una situación de gran vulnerabilidad y sensibilidad y desvalimiento, estar enfermo no es agradable y pone a la persona en una situación regresiva y de dependencia donde es fácil conectar con el miedo y la indefensión. El miedo agudo moviliza gran cantidad de hormonas y de energía vital del organismo que podría ser usada para el restablecimiento, por lo que uno de nuestros trabajos es poder crear y trasmitir una sensación de seguridad y de escucha del paciente, que sienta que es tenido en cuenta y que estamos ahí para ayudarle y cuidarle. La empatía también posibilita la escucha a uno mismo, el poder ver qué nos pasa a nosotros en una intervención, y después de ella poder atendernos. Esto es una tarea imprescindible para las profesiones de ayuda, cuidarnos para cuidar, descanso, nutrición y expresión de lo que nos pasa para poder integrarlo. No es mejor Técnico de Emergencia Sanitario el que sólo se enfoca a la tarea y la intervención y descuida empatizar y acoger aspectos emocionales en la intervención, tampoco el que se abraza a los pacientes y los sobreprotege y sufre con ellos. Cada uno tendrá que encontrar un estilo fuera de estos extremos, un estilo que puede cambiar y evolucionar y que siempre que tenga los componentes de escuchar al otro y escucharse uno, acoger lo emocional del otro sin perder el contacto propio, será un buen lugar desde donde acompañar y ayudar a las personas en los momentos críticos. La empatía es una capacidad del ser humano, se sabe que gracias a las neuronas espejo nos podemos sintonizar con otro ser humano en cuestión de segundos. Sin embargo es una capacidad que se puede ofrecer cuando uno tiene algo que ofrecer, cuando uno está cuidado y nutrido, si esto no está, es difícil poder dar estando muy seco. La buena noticia es que es una cualidad bidirecional. Empecemos por darnos empatía a nosotros mismos, conectando con lo que realmente necesitamos, para poder ofrecer empatía a nuestros pacientes y poderlos acompañar y escuchar en estas estaciones de crisis y enfermedad. Merece la pena.