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23 / 02 / 15 Publicado por:  |  Noticias, Primeros Auxilios

Voy a publicar un par de post sobre la comunicación con los pacientes en las intervenciones de los Técnicos en Emergencias Sanitarias, con el deseo de que podáis encontrar algunas ideas, sugerencias u orientaciones para adaptar vuestras intervenciones psicológicas y de apoyo a las diferentes realidades y situaciones que pueden surgir durante vuestra jornada.  … Leer más »

Voy a publicar un par de post sobre la comunicación con los pacientes en las intervenciones de los Técnicos en Emergencias Sanitarias, con el deseo de que podáis encontrar algunas ideas, sugerencias u orientaciones para adaptar vuestras intervenciones psicológicas y de apoyo a las diferentes realidades y situaciones que pueden surgir durante vuestra jornada.   Mi intención es abordar los Primeros Auxilios Psicológicos y algunas pautas generales de forma práctica, sencilla y directa. No pretendo hacer una lista exhaustiva de Primeros Auxilios Psicológicos, ya que para eso están las formaciones, sino intentar aproximar el saber psicológico a vuestro trabajo diario… Intuyo que, por experiencia, conoceréis muchas de estas pautas y las habréis incorporado a vuestra práctica; aún así, me resulta interesante recordarlas   Uno de los descubrimientos que hacen los alumnos del Centro de Formación Virgen de San Lorenzo es la importancia de adaptar la intervención profesional del técnico en emergencias sanitarias a la EDAD de los pacientes. No es igual la comunicación con niños muy pequeños, con adolescentes o con personas mayores.   Aunque es así, hay muchos aspectos relacionados con la comunicación durante la intervención que son comunes a TODOS los grupos de edad. Así, por ejemplo:   - A las personas nos gusta que nos traten bien: Con respeto, sin juicios, de forma cálida y amable. Por eso, evita los consejos, los comentarios sarcásticos y los diminutivos.   - Recuerda que comunicar es mucho más que usar las palabras: la comunicación verbal supone sólo el 7% del impacto en comunicación. Por eso, cuida la mirada, la sonrisa, los gestos, el tono de voz...   - El cerebro entiende y procesa mejor las frases AFIRMATIVAS que las negativas. Transforma tus frases, de modo que pidas a la persona lo que quieres que haga y no lo contrario (Por ejemplo: “Señora, bájese por este lado y agárrese ahí” en lugar de “Señora, no baje por ahí”)   - Tratar de eliminar el NO en la comunicación. En lugar de “No se preocupe” utiliza un “Cuente conmigo” o un “Yo me ocupo”.   - Una buena forma de mejorar la comunicación es el Feed back (retroalimentación) con las personas, para comprobar si han entendido lo que les hemos dicho. Por ejemplo: “¿Me puedes confirmar lo que has entendido?”   - Es muy importante que siempre nos identifiquemos y digamos nuestro nombre y nuestro rol, de un modo adaptado a la edad (si a un niño le decimos que somos “técnicos en emergencias sanitarias”, no entenderá nada). Debemos escuchar lo que dice el paciente, observando y haciendo las preguntas oportunas y ofreciéndole la información de un modo adaptado a su nivel de entendimiento, conciencia, estado, etc.   - El mejor modo de tranquilizar a un paciente es que NOSOTROS NOS MOSTREMOS TRANQUILOS: respirando y con un tono de voz calmado (por cierto, conviene evitar repetir la palabra “Tranquilo”. El hecho de repetir la palabra no aporta información adicional al paciente sobre el modo de tranquilizarse (si la repetís mucho, es señal de que SOIS VOSOTROS quienes necesitáis tranquilizaros)   - Usa el lenguaje no verbal para transmitir tranquilidad: RESPIRANDO, haciendo movimientos lentos y redondos de las manos (evitando los movimientos bruscos o los dedos amenazantes), sonriendo, transmitiendo con la mirada que estáis allí para ayudarles, con un contacto cálido y de apoyo (con las manos podemos transmitir muchas cosas: calor, cariño, frialdad, prisa, desagrado, etc)   - No tener miedo a las emociones. Si un paciente está llorando, o está enfadado, o con mucho miedo, debemos respetar lo que siente y evitar juzgarlo (evitar juicios del estilo de “No está bien enfadarse” “Los niños fuertes no lloran”...). Aceptar lo que sienten y expresarlo es un paso para su recuperación.   - Informar a la persona de lo que vamos a hacer. Esto ayuda a que esa persona tenga más control sobre la situación y evita que se sienta más vulnerable de lo que ya está.   - ESCUCHAR a la persona. Escuchar es una habilidad importantísima, muy apreciada por el paciente y de mucho valor en el acompañamiento. A veces, y debido al hecho de que parece “sencillo”, no nos damos cuenta de lo difícil que es ESCUCHAR de forma empática: con el corazón, con silencio interno, evitando los juicios, consejos, comentarios varios... simplemente ESCUCHANDO.   - Respeta el ritmo de las personas: Hay personas que utilizan al principio mecanismos de defensa porque necesitan más tiempo para procesar lo ocurrido.   - Estáte PRESENTE. Esto significa estar centrado en el AQUÍ y AHORA, disponible para la persona y para tí mismo, en contacto con lo que el otro siente y en cómo estás tú.   En este post he querido abordar estos principios de comunicación general entre los técnicos en emergencias sanitarias y los pacientes. En una próxima entrada, me referiré a esta comunicación en el caso de los niños pequeños.