16 / 10 / 14 Publicado por:  |  Ambuibérica Nacional, Noticias

Hoy se celebra en toda Europa el “Día de la Concienciación de la Parada Cardíaca”, una jornada de sensibilización para informar y educar sobre el modo en que se debe actuar ante una parada cardíaca.   Grupo Ambuibérica participa en este día internacional con en el desarrollo de Talleres de Formación con el Complejo Asistencial… Leer más »

Hoy se celebra en toda Europa el “Día de la Concienciación de la Parada Cardíaca”, una jornada de sensibilización para informar y educar sobre el modo en que se debe actuar ante una parada cardíaca.   Grupo Ambuibérica participa en este día internacional con en el desarrollo de Talleres de Formación con el Complejo Asistencial Universitario de Palencia (CAUPA) y con la instalación de un Puesto Médico Avanzado en la Plaza Mayor, de Valladolid. En ese lugar, instructores titulados y técnicos en emergencias sanitarias ofrecerán a los transeúntes información y demostraciones prácticas sobre el modo de actuar ante estos casos. La iniciativa fue coordinada por el doctor Juan López Messa, uno de los grandes especialistas españoles en la materia.

Juan Lopez Messa

    P: “Día de la Concienciación de la Parada Cardíaca”. ¿En qué consiste la iniciativa? R: Tratar de sensibilizar a la población de la relevancia y elevada incidencia de la parada cardiaca, de la necesidad de saber cómo actuar si se presencia un caso, de la importancia que pueden tener dichas actuaciones sobre las personas con las que se convive (familiares, otros convivientes), dado que en el 75% de los casos se producen en el propio hogar o lugar de residencia.   P: ¿Estamos los ciudadanos preparados para atender un caso de parada cardíaca? R: En líneas generales todavía no lo suficiente. Hace unos años el Consejo español de Resucitación realizó una encuesta y se comprobó que era bajo el porcentaje de personas que decían saber qué hacer ante una parada cardíaca. Se precisan más iniciativas políticas e institucionales coordinadas, aparte de la ingente labor que realizan muchas organizaciones como Cruz Roja, Servicios de Emergencias, etc.   P:¿Y las familias y el entorno de la población con más riesgo, aquellos que ya han sufrido la patología antes? R: El mayor porcentaje de casos de parada cardíaca se produce en personas que previamente estaban sanas o desconocían padecer un proceso cardíaco. Sin embargo, las personas que previamente han padecido un infarto de miocardio u otra enfermedad cardíaca, son lo que se denomina población de riesgo de Parada Cardíaca-Muerte Súbita Cardíaca. En general no se han desarrollado campañas específicas de sensibilización y formación hacia los familiares o allegados de estas personas en riesgo. Es una labor que debería empezar a tener en cuenta.   P: ¿Qué se debe hacer? R: En primer lugar, comprobar que la víctima está inconsciente; esto es, que no responde a llamadas ni a pequeñas sacudidas. A continuación, valorar si respira normalmente o no lo hace, no mueve el tórax. Si está inconsciente y no respira, está en parada cardíaca. Hay que llamar al teléfono de emergencias 112 y realizar compresiones torácicas hasta que llegue al lugar la ayuda especializada de los servicios emergencias médicas. Las compresiones se realizan con las dos manos entrelazadas en el centro del pecho de la víctima, con fuerza y a una frecuencia de unas 100 veces por minuto. Hay que intercalar dos ventilaciones boca a boca cada 30 compresiones torácicas. Si se dispone de un desfibrilador semiautomático (DEA) en algún lugar próximo, hay que utilizarlo siguiendo las instrucciones que ofrece.   P: Nos pueden enseñar maniobras de RCP, pero, ¿cómo se consigue el arrojo ante una situación de emergencia? R: Aunque se trata de una situación de tensión y estrés hay que trasmitir la idea de que es necesario intervenir. No se puede hacer más daño a una persona que morir. Cualquier intervención será de ayuda. Las maniobras de RCP no son perjudiciales y no existe antecedente de litigio penal por haber atendido a una persona en parada cardiaca. El mensaje es claro, hay que intervenir, eso sí siguiendo las sencillas recomendaciones anteriormente señaladas.   P: ¿Y qué es lo que no hay que hacer nunca? R: Como he dicho, lo único equivocado es no hacer nada ante una parada cardiorespiratoria. Ahora bien, no se debe empezar la resucitación cardiopulmonar sin haber avisado previamente al Servicio de Emergencias 112, ni hacerla sin comprobar que la víctima está en parada cardíaca inconsciente y sin respiración o sin una respiración normal. Tampoco se debe esperar a intervenir a que se coloque un desfibrilador, en caso de disponer del mismo.   P: ¿Cree que son efectivas este tipo de campañas de sensibilización? R: Las recomendaciones internacionales señalan que la realización de campañas de este tipo potencia la sensibilización de la población ante este problema. Y, en efecto, los países que han mejorado los resultados de supervivencia a la parada cardíaca extra-hospitalaria han desarrollado legislaciones en las que esta formación es obligatoria en las escuelas e incluso para sacar el carnet de conducir.   P: ¿Queda mucho por hacer en este terreno? R: En primer lugar, se necesita una sensibilización generalizada de la sociedad civil, que es lo que persiguen campañas como esta. Y se debe legislar de forma que se facilite la formación y la respuesta ciudadana. En 2012, el Parlamento Europeo elaboró una declaración en este sentido, poniendo el énfasis en el acceso al entrenamiento y el conocimiento de los desfibriladores.   P:¿Deberían tener estas enseñanzas mayor peso en los planes de estudio de los colegios? R: Deberían incluirse en los currículos formativos de la enseñanza a partir de los 12-13 años. No es precisa una carga lectiva excesiva, y con sesiones recordatorias periódicas, pero claramente reconocidas podría ser suficiente. Lo han demostrado de utilidad en la reducción de la mortalidad de la parada cardíaca en otros entornos como los países nórdicos, Japón y algunos estados de Norte América.   P: ¿Todos podemos realmente hacer una RCP y todos debemos aprender a hacerla? R: Todos los ciudadanos tenemos la obligación de ayudar y de actuar. Y todos deberíamos conocer las medidas básicas que se deben llevar a cabo. Es un deber de humanidad y de ciudadanía. Es sencillo y hay que actuar sin temor, porque no se le puede infligir un daño mayor a una persona que morirá irremediablemente si no se interviene.