como cuidarnos

02 / 05 / 16 Publicado por:  |  Entrevistas, Noticias

Por Isabel Villanueva (*) “En nuestra vida moderna, rápida y compleja buscamos herramientas y soluciones elaboradas a las dificultades que transitamos. Sin embargo, a veces son las herramientas sencillas las que pueden ofrecer una calidad y calidez y marcar una diferencia en situaciones críticas. Dentro de estas herramientas especiales podemos destacar la respiración, la presencia… Leer más »

Por Isabel Villanueva (*)

“En nuestra vida moderna, rápida y compleja buscamos herramientas y soluciones elaboradas a las dificultades que transitamos. Sin embargo, a veces son las herramientas sencillas las que pueden ofrecer una calidad y calidez y marcar una diferencia en situaciones críticas. Dentro de estas herramientas especiales podemos destacar la respiración, la presencia y el contacto físico.”

La respiración es nuestro sustento de vida, podemos estar varios días sin comer o beber pero pocos minutos sin aire. Desde que nacemos nuestro cuerpo sabe cómo respirar, con la amplitud y profundidad necesaria en cada momento. A veces como adultos desaprendemos este cuidado y nos tensionamos, nos restringimos, nos bloqueamos. Si además vivimos una situación emocionalmente crítica es habitual que haya un cambio en nuestra respiración, bien haciéndola más rápida y superficial, lo que puede llevar a una hiperventilación y a un posible ataque de pánico, o bien haciéndola casi imperceptible reduciendo el oxígeno inhalado.

Si queremos acompañar a alguien que presenta un desajuste en la respiración, lo más importante es primero nosotros estar tranquilos y respirar de una forma relajada, así se “invita” a la persona a normalizar su ritmo respiratorio usando pocas palabras. La respiración abdominal tiene muchos beneficios ya que ayuda a relajar, aprovecha mejor la capacidad pulmonar al llegar la parte inferior de los pulmones (y de esta forma se nota el movimiento respiratorio en el abdomen) y restablece el equilibrio de gases que a veces es la causa de diversa sintomatología ansiosa (palpitaciones, sudoración, ahogo, etc).

Como un cuidado a nosotros mismos podemos todos los días cerrar los ojos y conectar con nuestra respiración de forma consciente dejando la mente en calma y disfrutando del flujo de aire entrando y saliendo. Para ello necesitamos centrar la atención en la respiración, estando a la vez relajados, volviendo una y otra vez a la respiración si aparece alguna distracción.

Estar presente parece fácil y no lo es, supone estar aquí y ahora con atención. La presencia es un regalo para el otro y para nosotros mismos, por eso se llama presente, implica dejar de pre-ocuparse (ocuparse previamente), de planificar y de recordar el pasado. Unas posibles ayudas para estar más presente son: sentir más y pensar menos, respirar conscientemente, dejar de hacer tantas cosas y parar, dando espacio a ser y sentir, también ayuda a practicar despejar la agenda y buscar tiempo de hacer nada, creando espacios despejados en nuestro tiempo de ocio. La presencia es muy importante en la relación de ayuda porque sólo si estamos habitados podemos acompañar, escuchar o conectar con el otro.

Por último, y no menos importante, un elemento vital y con un importante efecto calmante fisiológico, es el contacto físico. Se sabe que el contacto piel con piel ayuda a generar hormonas que promueven el bienestar y la calma, El contacto físico es una buena medicina sin efectos secundarios.

En una situación crítica la persona puede estar desorientada, nerviosa, bloqueada, puede que presente alguna alteración en su respiración habitual y bien que se mueva mucho o al contrario, esté en estado de shock. Una mano amiga en un hombro o en la mano puede ser un bálsamo para apoyar su recuperación.

Estos tres elementos están interrelacionados, el tacto implica la presencia física del cuerpo que tocamos y con el que tocamos y nuestro ser mismo, a la vez que nos invita a sentir y a estar aquí y ahora con lo que aparece, la respiración apoya y amplifica este sentir, y supone un recordatorio para permanecer en contacto con nosotros. Respiración, tacto y presencia son oportunidades para recordar nuestra humanidad y acompañar al otro de una forma cálida, además de compartir un hermoso regalo a los que están pasando por una situación crítica, nuestra presencia y nuestra escucha de corazón”.

(*) Isabel Villanueva es psicóloga de Grupo Ambuibérica y profesora del Instituto de Formación Virgen de San Lorenzo.

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