22 / 01 / 13 Publicado por:  |  Noticias

Corría el año 1980 cuando el joven Carlos Magdaleno mataba las horas en Mayorga durante la prestación del servicio militar en el puesto de Cruz Roja de esta localidad. Entre guardia y guardia, este hijo de empresario se dio cuenta de que en esa zona de Valladolid no había ambulancias para trasladar a los enfermos. La bombilla se encendió y en poco meses adquirió un Seat 132 que se convirtió en la primera ambulancia de la zona.

Corría el año 1980 cuando el joven Carlos Magdaleno mataba las horas en Mayorga durante la prestación del servicio militar en el puesto de Cruz Roja de esta localidad. Entre guardia y guardia, este hijo de empresario se dio cuenta de que en esa zona de Valladolid no había ambulancias para trasladar a los enfermos. La bombilla se encendió y en poco meses adquirió un Seat 132 que se convirtió en la primera ambulancia de la zona. En pocas semanas Tordesillas y Rioseco también empezaron a beneficiarse de sus servicios, y poco a poco, a base de llegar a acuerdos con empresas locales, de modernizar su flota y de ganar concursos públicos, la empresa aumentó sustancialmente su tamaño. Hoy en día, más de 30 años después, Ambuibérica está a punto de empezar su proceso de internacionalización. Los primeros países en los que empezará a operar, previsiblemente en los primeros meses del año que viene, serán Portugal y Brasil. «Está todo muy avanzado y lo haremos de la mano de algunas empresas locales», comenta el director general de la firma, Carlos Magdaleno. Pero su expansión no se detiene ahí. También está previsto que la empresa vallisoletana desembarque en Francia e Italia en los próximos meses siguiendo la misma fórmula. Además, en el presente mes comenzará a trabajar en el País Vasco después de ganar otro concurso público y desbancar a DYA y Cruz Roja, que llevaban prestando el servicio de urgencia allí desde hace décadas. Lo hará en Vizcaya. En el territorio nacional, Ambuibérica ha empezado a trabajar también este año en Cantabria, Tarragona, Ciudad Real y Guadalajara, donde se encarga de las urgencias. Además, su presencia está asentada en casi toda la Comunidad de Castilla yLeón, Galicia, Aragón y Navarra, además de operar en Madrid. Su flota comprende cerca de 1.100 vehículos y la empresa mueve unas mil ambulancias al día. Evidentemente, esta expansión también ha repercutido en la generación de empleo. De hecho, en Ambuibérica trabajan actualmente unas 3.000 personas. En este sentido, en las comunidades donde ha conseguido adjudicarse un concurso público, incluso ha llegado a incrementar la plantilla posteriormente, como sucedió en Cantabria. De esos 3.000 empleados, entre un 15 y 20 por ciento son directores de departamento y mandos intermedios. El resto son técnicos de transporte sanitario, una titulación de formación profesional de grado medio que es necesaria para optar a conducir una ambulancia. Magdaleno considera que el secreto del «éxito» de su empresa consiste en haber modernizado un sector que estaba atomizado, es decir, que tenía muchas empresas, pero muy pequeñas. «Nos propusimos hacer una compañía líder con más estructura», aclara. Esta estrategia les sirvió para «pillar a la competencia con el paso cambiado». Ahora su estrategia, como la de tantas otras empresas castigadas por la caída del consumo interno, pasa por la internacionalización. «Creemos en ella y tenemos un modelo que se puede exportar», dice el responsable. Y para ello se han fijado en zonas «que tienen mucho por desarrollar en materia de transporte sanitario o que tienen un modelo que no es sostenible». Gracias a esta política, la empresa prevé cerrar este año con una facturación cercana a los cien millones de euros después de seguir fiel a su filosofía de reinvertir sus beneficios en el propio negocio. Fuente. http://www.eldiadevalladolid.com